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Ciudadanos del mundo; canalizando nuestras luchas hacia un porvenir más equitativo y justo

Daniel Santos y ClaudiaRita

Ser ciudadanos del mundo es una ilusión que nos acerca tanto desde el simple hecho de entender que no somos culpables de haber nacido en el país donde viven nuestros padres y madres.

Ver el mundo como un todo, entender que sectores de poder económico se comportan de la misma manera en países y culturas, nos acerca más a una idea unificada de los derechos ciudadanos y las luchas sociales.

En nuestro país contamos con la reciente encuesta nacional de emigrantes de la Oficina Nacional de Estadísticas la cual indica que en el país un cuenta con unos 800 mil emigrantes aproximadamente.

Nos llama la atención que esta noticia haya causado tanto escándalo cómo si se tratara de poca cantidad en un país donde somos casi 11 millones de habitantes y este número representa prácticamente un 7% de la población.

Sin embargo, quienes hacen brotes de xenofobia usando la incredulidad en estos datos, se vuelven incapaces de hacer un ejercicio de contabilizar la cantidad de personas que conocemos en nuestro ambiente de trabajo, nuestra vida social y familiar, y hacer una comparación tomando en cuenta la zona o el entorno en el que nos desenvolvemos, más bien, nos dejamos llevar de la impresión de frecuentar los lugares donde los emigrantes realizan trabajos que los dominicanos no quieren realizar.

Creemos que los datos se tienen que desmentir con datos, como hizo la Oxfam cuando desmontó con datos el destino de las riquezas con los crecimientos económicos mundiales y la alta tasa de desigualdad frente a lo que se comentaba en el Foro Económico Mundial en Suiza en enero pasado.

Mientras tanto, que viva la cordura y que si nuestra percepción es distinta, profundicemos y argumentemos de manera racional.

Aquí el audio:

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La sociedad de la confusión y sus consecuencias, LATAM reflejada en Brasil

ClaudiaRita y Orlando

Mediante este espacio libre Vestidos de Cordura he aportado el término “Sociedad de la Confusión” el cual me nace de las funciones de trabajo que he desempeñado por más de 10 años en el espectro de lo que se denomina hoy la Sociedad de la Información y el Conocimiento.

La historia de la democratización del internet, el empoderamiento de la ciudadanía digital en ser entes importantes de noticias y acontecimientos, entre otros logros que las nuevas tecnologías nos aportan, se ve también complejo ante tanta manipulación, desinformación y verdades a medias.

La humanidad debe de mejorar cada día más su calidad de cuestionar, validar e investigar. Ser más ciudadanos con deberes que simples consumidores de información y de productos que muchas veces no necesitamos.

¿Cuantas personas añoran hoy a Juan Bosch y no fueron capaces de reconocer en su época el valor que tuvo? Le pasó a artistas como Van Gogh, a visionarias como Juana de Arco, en fin, la sociedad de la confusión ha existido siempre y se basa en utilizar el odio para acabar con la reputación de personas, ideales y circunstancias. Se vale de la facilidad humana a condenar, a pedir candela como los inquisidores hasta a nombre de Dios.

Casualmente a quienes hemos condenado son aquellos que han querido equidad, libertad, desarrollar la ciencia, la igualdad de derechos: Giordano Bruno, Arnulfo Romero, Mandela, Bob Kennedy, Fernandez Dominguez, Minerva Mirabal, Chico Mendez, Ernesto Guevara…en fin, miles de mujeres y hombres que en diferentes áreas y escenarios han sido presa de esa maquinaria del odio que generan los poderes fácticos.

Hoy Latinoamérica es víctima de un escándalo que entre verdades y confusiones pagan culpables y no culpables. El caso de Brasil es el más increíble, un presidente con una cantidad de pruebas contundentes en su contra es premiado y un expresidente sin pruebas está preso.

Aquí el Audio: